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ROMPIENDO EL DISTANCIAMIENTO EN EL EQUIPO




En una época de mi vida me vi asaltada por varios fantasmas del pasado que lograban ensombrecer mi presente y no me permitían mantener la calma ni en casa ni en el trabajo; por lo que me empeñé en buscar una solución. Pasé por muchas terapias, cursos y métodos convencionales y poco convencionales que, si bien había algo de mejoría el proceso tomaba mucho tiempo.

Una frase que me impactó fue de Rafael Echeverría que dice “Nuestros puntos de vista están condicionados por el lugar en que nos paramos.” Solo entonces empecé a cuestionarme con que ojos estaba mirando el mundo y en que tal vez no todo esta mal afuera y con los otros, tal vez hay cosas que yo no podía ver por donde estaba parada y eso me generaba sesgos o paradigmas que me parcializaban.

Es así que cuando conocí al coaching fue amor a primera vista, empecé a integrar todo lo que había aprendido y lo más increíble es que vi cambios no solo en mí sino también en mi familia, en mi equipo y en mi entorno en general. Y estos cambios se hacían progresivamente trabajando de manera focalizada.

Esto me dejó un aprendizaje importantísimo y es que recién ahí pude entender que solo das lo que tienes dentro y lo que recibes también esta condicionado. Ya que solemos transformar lo que recibimos a algo similar a lo que está en mí; es decir, si constantemente critico y busco lo que esta mal en el otro o lo que me dan ¿cuándo veré lo que si está bien? O ¿cuándo reconoceré lo bueno a mi alrededor?

Como manager me hizo cuestionarme si todo era falla externa ya sea de mi equipo o del entorno, y que hacía falta para cambiar el resultado que estábamos dando juntos. Cuando me di cuenta de que solo medía el resultado por cumplimiento de metas y no media el estado de salud o bienestar del equipo, vino mi momento wow.

Me di cuenta de que había estado trabajando solo para cumplir a la perfección y ni si quiera media como se siente mi equipo. Y desde entonces me pregunto ¿Cómo puedo hacer las cosas diferentes? Y me permito fluir.

Evidentemente el primer descubrimiento fue darme cuenta que la comunicación no era bidireccional y esto tenía su costo. Aunque sabía que debía cambiar, el hacer cambios en nuestras dinámicas de conversación e interacción era atemorizante. Y una de las partes que más me costó entrar a explorar fue el mundo de las emociones, ya que asusta en un principio, pero lo que sé ahora con seguridad es que el trabajar con equipos y ver como van cambiando es increíblemente gratificante, por eso elegí crecer en este campo.

Una de las claves básicas al trabajar con coaching de equipos es entender que todos somos parte importante, que las estructuras y jerarquías no importan si trabajamos en base a acuerdos que reflejen lo que todos esperamos. El equipo aprende a comunicarse de una forma más sincera y transparente, cosa que todos pensamos es “lo normal” sin embargo factores como un ego crecido, poco conocimiento de los otros miembros, generan rivalidades internas que al no hablarlas se incrementan más hasta quebrar un equipo.

De los beneficios adicionales que pude identificar en los equipos que trabajan con coaching están:


    • Mientras más fluye la comunicación sincera, toma menos tiempo para hacer acuerdos.

    • El equipo trabaja más sincronizado.

    • Cuando tienen un problema lo ponen a discusión y toman una decisión consciente y de común acuerdo.

    • El equipo mira con otros ojos el error y son capaces de dar un feedback centrado en el problema y no en la persona. Es decir, no juzgan a la persona.

    • El equipo toma liderazgo y sabe rotarlo.

    • El equipo aprende a disfrutar más lo que hace.


Aunque parezca increíble este grado de satisfacción aumenta la productividad, que es algo que los manager buscamos también. Por lo que me siento en la obligación de recomendar el incluir en el path de carrera de los líderes de área al coaching de equipo. Nos da la capacidad de transformar dinámicas de relacionamiento que son usualmente la causa de conflictos entre equipos.

Más ahora que estamos viviendo en un momento donde la mayoría de la interacción con el equipo se ve limitada a un dispositivo; en donde muchas veces no podemos ver quien está del otro lado o apenas podemos escuchar lo que tienen que decir. Es así como muchas veces desconocemos por lo que está pasando o esta viviendo esa persona. Su sentido de pertenencia se va debilitando.

Si ya antes nos costaba interactuar con todos los miembros de equipo ahora se ha vuelto más urgente el contar con medios y mecanismos que nos apoyen a construir un nuevo equipo, más integrado y feliz.

Es así que todos debemos darnos una oportunidad de hacernos la pregunta ¿Cómo puedo mejorar esto? Y ¿Cómo lo cambio?; entre las respuestas está el coaching que no la considero una profesión solamente sino un estilo de vida que obliga a ser coherente en cada momento y vivir más consciente.

El coaching es darse una oportunidad a uno mismo y confiar en nuestra propia fuerza para llegar a un estado de plenitud que no imaginamos antes y hacer participes de esto al equipo.

Ahora me despido no sin antes pedir que pongas en acción las ideas creativas que aparecieron mientras leías este artículo

  • ¿Qué harías diferente ahora?

  • ¿Cómo lo harás?

  • ¿Cuándo empiezas?


 

Nota importante para los lectores: “Las opiniones expresadas en este artículo, son de exclusiva autoría y responsabilidad de su(s) autor(es) y no necesariamente reflejan la posición consensuada de ICF local o global”


Publicado 6 de abril de 2021

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